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Coro Marandú
Diario Ultima Hora, 22 de julio de 1985, pág. 15 Opinión
Cartas al Director - Torturas
Señor director:
Ante las noticias surgidas en estos días en los diarios acerca de torturas sufridas por ciudadanos,
y que en alguna ocasión han terminado en la muerte de la persona torturada, como grupo de
reflexión cristiano, queremos dejar en claro lo siguiente:
1. Estamos en contra de todo tipo de violencia, venga de donde venga, como contraria al
Evangelio "que no acude a ninguna clase de violencia ni a la dialéctica de la lucha de clases"
(Puebla 486).
2. Las torturas tanto físicas como sicológicas están en contra de la dignidad de la persona
humana. Estas acciones son siempre rechazables; y "si dichos crímenes (tortura física y sicológica,
secuestros, persecución de disidentes políticos o de sospechosos y la exclusión de la vida pública
por causa de las ideas) son realizadas por la autoridad encargada de tutelar el bien común,
envilecen a quienes los practican, independientemente de las razones aducidas" (Puebla 531).
3. Quienes ejercen la violencia y la tortura, estando en puestos de responsabilidad política y
social, "demuestran un total irrespeto por la dignidad de la persona" (Puebla 1262) y por lo
tanto han de ser sacadas inmediatamente de sus puestos.
4. Si la justicia se aplica a los ciudadanas que rompen la armonía social, con mayor razón se ha
de aplicar a aquellos que, ejerciendo la autoridad, abusan de la misma maltratando a los ciudadanos.
Por ello, pedimos que, si se demuestra la realidad de los hechos publicados en los periódicos,
se haga justicia hasta las últimas consecuencias.
5. Al hacer esta denuncia, estamos con la Iglesia que, "por un auténtico compromiso cristiano,
debe hacer oír su voz denunciando y condenando estas situaciones, más aún cuando los gobernantes
o responsables se profesen cristianos" (Puebla 42).
DERLIZ MERELES
Coordinador
ROBERTO NAVARRO
Vicecoordinador
Grupo Universitario Don Bosco
Movimiento Juvenil Salesiano
Parroquia "Sagrado Corazón de Jesús"
Manuel Domínguez y Capitán Figari
N. de la R. No dudamos un instante que si la justicia logra comprobar los hechos denunciados y
que se aluden en esta carta, los inculpados recibirán el castigo pertinente, tal como
ocurrió en casos anteriores.
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